Bienvenid@ a la pequeña y escurridiza frontera entre el minicuento, la minificción y la poesía.
¿Puedes reflexionar, desaprender, perderte y volver a encontrarte desde lo breve?
En la brevedad siempre hay desconcierto

lunes, 8 de febrero de 2010

Tu inocencia en mi piel es ausencia,
la prudencia de un niño que pide esperando recibir
y al mismo tiempo la avaricia de un viejo sabio que siempre espera algo a cambio.
Yo soy el viejo y tú eres todas tus manos,
los dedos que caminan descalzos sobre mi carne,
las uñas de fuego que la desgarraron...
Y tus labios, esos labios benditos que curaron cada guerra pasada.
Todo inocencia me convertiste en la lluvia y la tierra,
y dejé, sólo esa noche, que desataras todas las tormentas que quisieras,
porque tu ingenuidad me conquistó y mi cruel corazón, sólo esa vez,
se dejó vencer.

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