"Ya, frases escritas", se dijo el poeta frente a una torre de libros. "Es hora de quemarlos y volver a empezar", suspiró, un poco molesto por su talento, un don que jamás nadie conocerá (ni leerá), por supuesto.
¿Puedes reflexionar, desaprender, perderte y volver a encontrarte desde lo breve?
En la brevedad siempre hay desconcierto
En la brevedad siempre hay desconcierto
viernes 9 de julio de 2010
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